COQUELUCHE: “la principal prevención es la vacunación”.
En diálogo con nuestro medio, la médica pediatra Silvana Elisio brindó detalles y recomendaciones frente al resurgimiento de casos de coqueluche (tos convulsa) en el país, una enfermedad infecciosa respiratoria que afecta principalmente a niños pequeños y personas no vacunadas.
La profesional explicó que se trata de una enfermedad bacteriana causada por Bordetella pertussis, históricamente conocida pero controlada durante años gracias a la vacunación. Sin embargo, en los últimos meses se registró un aumento significativo de contagios, así como casos graves y fallecimientos en lactantes.
“Este año se triplicaron los casos registrados respecto al año anterior y también aumentaron las muertes en niños menores de seis meses. Eso nos preocupa y nos obliga a insistir con la vacunación”, subrayó Elisio.
La pediatra remarcó que el descenso en las coberturas del Calendario Nacional de Vacunación es uno de los factores que explican el regreso de enfermedades que estaban controladas.
“Son enfermedades inmunoprevenibles. Cuando no se completa el calendario quedan personas susceptibles y se compromete la protección comunitaria”, afirmó.
La vacuna contra la coqueluche está incluida dentro de las combinadas del calendario y se aplica en distintos momentos de la vida:
Esquema primario: 2, 4 y 6 meses (vacuna pentavalente o cuádruple).
Primer refuerzo: entre los 15 y 18 meses.
Segundo refuerzo: a los 5 años (triple bacteriana).
Refuerzo en adolescentes: a los 11 años (triple bacteriana acelular).
Embarazadas: una dosis de triple bacteriana acelular en cada embarazo a partir de las 20 semanas, independientemente del antecedente.
Conviviendo con recién nacidos, especialmente prematuros, también se recomienda la vacunación.
Elisio insistió en que hay vacunas para todas las edades y que incluso los trabajadores de la salud y quienes están en contacto con niños tienen la obligación de mantener su esquema actualizado.
La especialista describió que la coqueluche suele comenzar con una tos persistente, que en lactantes se acompaña de un ruido inspiratorio característico (“gallo”), flemas, vómitos y, en casos graves, pausas respiratorias.
En adultos o niños mayores, la tos puede ser prolongada y molesta, aunque menos evidente.
“Ante una tos que no cede, lo primero es revisar el calendario, consultar al pediatra y completar las dosis que falten”, indicó.
El tratamiento es con antibiótico, lo que permite cortar la transmisión a los pocos días, aunque los síntomas pueden sostenerse por varias semanas.
Elisio recordó que el Servicio de Vacunación del hospital atiende de lunes a viernes de 6 a 13 horas, con atención gratuita y revisión completa del esquema de cada paciente.
La médica también hizo hincapié en la necesidad de informarse a través de fuentes oficiales:
“A veces un video de pocos segundos desinforma más que cualquier otra cosa. Tenemos evidencia científica sólida para respaldar la importancia de las vacunas. Defender la vacunación es una responsabilidad ética por el bien común”, señaló.
Finalmente, llamó a la comunidad a retomar la confianza en las vacunas, fundamentales para prevenir enfermedades que durante años estuvieron controladas.
