Balance positivo y récord de público en la Fiesta de la Frambuesa de Villa Cacique-Barker.
El director de Turismo de Villa Cacique-Barker, Alejandro Hernández, realizó un balance altamente positivo de la última edición de la tradicional celebración local, destacando su crecimiento sostenido, el impacto económico y la participación comunitaria que caracteriza al evento.
La celebración —que ya alcanzó su edición número 23— surgió en 2002 como parte de un plan integral de desarrollo turístico impulsado tras el fuerte impacto social y económico generado por la reducción de la actividad de la empresa Loma Negra en la zona.
“El turismo nació como un proyecto de reconversión para que la comunidad no desaparezca, como ha pasado con muchos pueblos”, explicó Hernández.
El proyecto se consolidó gracias al trabajo conjunto entre el municipio, encabezado por el intendente Julio Marini, instituciones locales y vecinos.
“Consideramos que no hay chance de que un proyecto funcione si no es con la comunidad. Así trabajamos todo”, remarcó.
El funcionario destacó que en una comunidad de unos 5.000 habitantes la llegada de alrededor de 25.000 visitantes genera un movimiento económico significativo.
“El impacto que genera en una comunidad chica es importantísimo y muy fuerte desde lo económico”, señaló.
Además, explicó que el evento se organiza junto a 17 instituciones locales agrupadas en una asociación civil, lo que fortalece el sentido de pertenencia.
“Toda la comunidad es anfitriona, porque cada familia está representada en alguna institución”, sostuvo.
El acompañamiento estatal también fue subrayado, con apoyo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.“Hay un Estado provincial muy presente en el acompañamiento de esta fiesta”, afirmó.
Durante el evento se emitieron más de 16.000 bonos contribución —sin contar menores de 12 años— y se registraron más de 800 carpas en el predio de camping.
“Creemos que tuvimos récord de público y ver cómo la gente disfruta es un objetivo que nos da muchísima satisfacción”, expresó.
La alta demanda obligó incluso a cerrar anticipadamente la inscripción de artesanos, que alcanzó los 100 participantes.El precio accesible del bono, sumado a una programación diversa con distintos géneros musicales y artistas invitados como Milena Salamanca, permitió atraer públicos de todas las edades y consolidar el perfil familiar del evento.
“Tratamos de ofrecer propuestas para toda la familia, con actividades para chicos, jóvenes y adultos”, indicó.
Un aspecto distintivo es que la recaudación del bono no queda en el municipio sino que se distribuye entre instituciones locales.“Es un recurso que queda para las cooperadoras, clubes, bomberos y escuelas que ayudan a organizar la fiesta”, destacó.
Hernández remarcó que la fiesta es solo una parte de una agenda anual con más de diez eventos pensados para romper la estacionalidad y sostener la actividad turística.
“Buscamos fechas donde no haya feriados largos para que el privado tenga demanda todo el año”, explicó.
Entre las mejoras recientes se encuentra la reapertura de un hotel que pertenecía a Loma Negra, restaurado por el municipio y actualmente gestionado por privados.“Poder generar 14 puestos de trabajo en una comunidad chica nos reconforta muchísimo”, afirmó.
El director de Turismo expresó que el crecimiento del evento es motivo de emoción y orgullo para quienes lo organizan.
“Trabajamos muchos meses para esta fiesta y ver los resultados es algo muy lindo”, señaló.
También confirmó que la planificación de cada edición comienza poco después de finalizada la anterior, con reuniones de balance y propuestas de mejora.“Sentimos esta fiesta como propia y tenemos la certeza de que hay fiesta para rato”, concluyó.
